• Diario Digital | jueves, 30 de junio de 2022
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Sucesos - Debe estar constantemente medicado

En sus ataques de esquizofrenia, golpeaba y lanzaba envases a su abuela

El joven ha sido diagnosticado con esquizofrenia paranoide, por lo que fue enviado por dos años interno al Hospital Siquiátrico.

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Foto referencia
En sus ataques de esquizofrenia, golpeaba y lanzaba envases a su abuela

Rosa Porfiria Orellana Díaz se hizo cargo de su nieto desde que tenía año y medio. Hace unos siete años, al joven le detectaron una enfermedad: esquizofrenia paranoide. Entonces, el calvario de ambos inició.

Juan Miguel Zúniga Orellana, ahora de 22 años, vive con Rosa desde su madre murió. Para sobrevivir, la mujer se dedica a hacer comidas típicas por las tardes y Juan Miguel los reparte en la zona de Ciudad Delgado, donde viven.

Sin embargo, cada vez que él deja de tomar sus medicamentos se convierte en otra persona. Se los recetaron hace años, cuando una vez estuvo ingresado en el Hospital Siquiátrico, y desde entonces le advirtieron que debían ser de manera permanente.

Cuando Juan Miguel deja los medicamentos tiene ideas trastornadas, piensa que todos son sus enemigos y tiene arranques de violencia. Así, en varias ocasiones ha agredido a su abuela. “Hubo veces que hasta me pegó”, relató la mujer.

La violencia continuó

Por esa razón, la abuela ya ha tenido que llamar a la policía para que lo calme, pues ella teme que le haga daño. Tras esos episodios de violencia, al joven le habían dictado medidas para que no agrediera a su abuela.

Sin embargo, el 24 de abril del año pasado, Juan Miguel tuvo otra crisis. En esa ocasión llegó a la casa y comenzó a gritarle a su abuela y a intentarla golpear. “Hasta un envase me tiró, menos mal que no me cayó”, recordó la mujer.

Entonces, volvió a llamar a la policía. “Uno a sus hijos los quiere, pero como no hallaba qué hacer, eso hice”, confesó la sexagenaria.

El joven fue controlado de inmediato y remitido a las autoridades que tras varios análisis sicológicos y el peritaje del siquiatra forense determinaron que el joven debía ser ingresado de inmediato a una clínica sicológica, pues tenía una crisis sicótica.

Con medicamentos, el joven ha podido estar medianamente controlado. Sin embargo, la química de su cerebro se ha descompensado, por lo que se ve afectado su juicio y autocrítica. Además, en este momento, es incapaz de diferenciar si algo es lícito o no.

De hecho, la siquiatra forense recomendó el ingreso, pues es un peligro tanto para él mismo como para quienes lo rodean.

En este sentido, aunque el joven enfrentó una vista pública en el Tribunal Primero de Sentencia de San Salvador por el delito de desobediencia en caso de violencia intrafamiliar, que se castiga con prisión de uno a tres años o a servicio público, tanto la Fiscalía como la Defensa consensuaron que lo mejor era pedir su ingreso inmediato para que recibiera tratamiento.

Tras el acuerdo, el joven fue enviado al Hospital Siquiátrico Nacional, ubicado en el municipio de Ilopango, para ser ingresado por dos años para recibir el tratamiento respectivo.  

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