• Diario Digital | domingo, 26 de junio de 2022
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Sucesos - clama justicia

Novio de joven activista de la UES: El daño hecho a Wendy nadie lo podrá reparar

Mientras el movimiento que defiende la inocencia de Wendy toma más fuerza cada día,  los los fiscales dicen tener el testimonio de un testigo criteriado el cual será presentado ante el juez el día de la audiencia de instrucción dentro de cuatro meses.

Wendy-y-Gustavo
Novio de joven activista de la UES: El daño hecho a Wendy nadie lo podrá reparar

Tras la captura de Wendy Lisseth Morales  –ocurrida el pasado 5 de septiembre- quien es acusada por la Fiscalía de pertenecer a una banda de extorsionistas de Soyapango, su novio, Gustavo Martínez se ha vuelto el más férreo defensor y promotor de su liberación.

Martínez se enamoró de Wendy por su trabajo en favor de la gente de escasos recursos y desde hace año y medio llevan una relación sentimental que se fortalece por intereses mutuos afines a la cultura y el arte.

Wendy ha cobrado notoriedad a partir de entonces, al grado que decenas de jóvenes se han unido para exigir a la Fiscalía que se le haga justicia. La campaña “Justicia para Wendy” ha logrado cierto impacto en algunos sectores nacionales e internacionales que esperan que la joven sea puesta en libertad cuanto antes.

Según se ha conocido, a sus 23 años, Wendy ha desarrollado diversas actividades de solidaridad con gente de escasos recursos, así como ha luchado por los derechos humanos de indígenas y afrodescendientes, además de pertenecer a un grupo de teatro, y ser parte de la Red Latinoamericana de Jóvenes, entre otras actividades.

Pero aún así, la joven está presa por una investigación de la policía y Fiscalía que la involucran en una extorsión a un comerciante de Morazán por $150, la cual según las autoridades se depositó a una cuenta a través del servicio de una empresa telefónica a un número que supuestamente se encuentra a nombre de la joven. Aunque esto no ha sido demostrado.

“El daño que le han causado al meterla presa en Morazán no lo va a reparar nadie, le han dañado su moral e integridad”, dice Gustavo quien todavía no puede creer que su novia haya sido acusada del crimen.

“Uno conversa cinco minutos con Wendy y se da cuenta que está ante una persona buena, que jamás haría algo como lo que la acusan. Lo poco que tiene lo ha ganado con trabajo y con honestidad”, repite su novio, esperando que las autoridades puedan escuchar su pedido de justicia.

Al momento de la captura, Wendy impartía en San Salvador clases de náhuat a principiantes, y dos o tres veces por semana tomaba clases de actuación. Para ello tenía que viajar en autobús desde Quezaltepeque, su lugar de residencia.

El día de la captura Wendy y Gustavo habían salido a cenar y regresaban a casa cuando notaron un despliegue de las autoridades. Con orden de allanamiento en mano, fiscalía y policía registraron su vivienda y la llevaron detenida hasta Morazán, donde es requerida por el supuesto delito y por pertenecer a una mara.

Desde la celda, Wendy ha comentado a su novio que saldrá bien de esta situación. “Ella está con fortaleza, a veces la noto acongojada, pero en el fondo sabe que va a salir bien de este momento”, expresa Gustavo, quien cree lo mismo.

Sobre las pruebas presentadas por el ministerio público, Martínez explicó que el número telefónico al que se le depositó el dinero de la extorsión efectivamente perteneció a su novia pero que el aparato le fue robado y que su error fue no haber cancelado el chip o reportarlo como robado, y que por ello ahora enfrenta el proceso.

De acuerdo a información proporcionada por la Fiscalía, el 10 de abril de 2014 a las 10:20 de la mañana se retiró de una agencia bancaria $150 producto de una extorsión realizada en Morazán. El dinero fue depositado a través del servicio de una empresa telefónica a la cuenta del número 7549-3261, y fue cobrado en un centro comercial de Soyapango.

Los fiscales a cargo del caso dicen tener el testimonio de un testigo criteriado y una bitácora de llamadas que serán reveladas ante el juez cuando se realice la audiencia de instrucción dentro de cuatro meses, en la que se decidirá si el proceso pasa a juicio. Mientras ese tiempo llega, Wendy seguirá aguardando en prisión a la espera de una oportunidad para poder demostrar su inocencia.

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