• Diario Digital | domingo, 22 de mayo de 2022
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Sucesos - Descontrol

¿Qué sucede con los policías en El Salvador?

Hay 33 psicólogos y 15 trabajadores sociales, es decir 48 personas en total, que atienden a más de 28,000 miembros de la corporación policial. En un periodo de cuatro días, al menos seis agentes perdieron la vida por situaciones de cansancio, ingesta de alcohol o discusiones.

¿Qué sucede con los policías en El Salvador?

En tan solo cuatro días, al menos unos seis miembros de la Policía Nacional Civil (PNC) generaron acciones que han llevado hasta la muerte a varios de ellos por circunstancias relacionadas con el estrés, el alcohol, las armas, entre otros elementos que han puesto sobre la mesa la discusión de la situación que atraviesan los agentes en el país y deja al descubierto la falta de atención psicológica. 

Actualmente, la institución policial cuenta con un total de 28,500 miembros y según lo reflejan los datos de la oficina de Acceso a la Información Pública de la PNC, el Departamento de Salud Ocupacional tiene en planilla a solo dos psicólogos, pero además hay otros 34 más contratados por otras oficinas.

Aun así, la cifra no cubre la atención que se requiere, tal como lo confirmó el director de la PNC, Howard Cotto, en la conferencia del balance anual de seguridad.  

El experto en seguridad y criminología, Ricardo Sosa, explicó que los agentes policiales a causa del estrés postraumático bajo las condiciones de inseguridad, crimen y violencia, donde son blanco ellos y sus familias de ataques por estructuras criminales no les está permitiendo manejar y procesar adecuadamente sus problemas. Eso deriva en situaciones que se salen del control y van más allá de su labor policial. 

“Hay 33 psicólogos y 15 trabajadores sociales, es decir 48 personas en total, que atienden este tipo de casos en nuestra institución. Esta cantidad no es suficiente y este es un buen espacio para que la Policía Nacional Civil pueda contar con los recursos necesarios para disponer de más personal”, dijo Cotto. “Claro que necesitamos a más personal”, agregó.

En el año 2017, aún con estos recursos limitados, el director indicó que atendieron a 4,163 agentes en jornadas de autocuido y recreación. Además, explicó que hubo 15,724 integrantes de la policía que tuvieron atención psicológica individual y 14,858 que tuvieron atención psicológica grupal.

Asimismo, atendieron situaciones en crisis, con enfoque de género y hacia la prevención de situaciones como suicidio, violencia familiar y alcoholismo.

“El apoyo que la Policía da a través de psicólogos y trabajadores sociales es un trabajo adicional, recordando que en el país hay un ente nacional de salud pública y no lo somos nosotros. Pero el hecho de tener a este personal fortalece la capacidad de la institucionalidad para atender los casos”, expuso Cotto.

Agregó que incluso se realizan evaluaciones sicológicas para determinar la idoneidad o no de la portación de armas de fuego durante la licencia de los agentes policiales.

Estas palabras fueron apoyadas por el director del Instituto de Toxicología del Ministerio de Justicia y Seguridad, Ricardo Cook, quien explicó que ejecutan programas de prevención de alcoholismo, por ejemplo, bajo programas que ayudan a evitar el consumo de bebidas embriagantes por parte de miembros de la corporación policial.

Pese a ello, en los últimos días de 2017 y las primeras horas de 2018, la corporación policial dejó entrever que esta carencia está llevando a su personal incluso al descontrol, pues ya sea el abuso del alcohol, el estrés o el cansancio han desbordado el problema. 

Howard Cotto

Quejas entre los policías

“Yo ya tengo seis años de estar trabajando y hasta la fecha nunca he recibido alguna charla motivacional o algo así. Solo cuando ya lo ven jodido a uno se tratan de preocupar”, confesó un agente policial destacado en una delegación del departamento de Sonsonate a El Salvador Times ante la pregunta de si reciben ayuda psicológica a raíz de las situaciones violentas a las que enfrentan.

“Realmente no hay como decir fechas programadas. Casi solo cuando ven la necesidad de algún compañero es que le programan las entrevistas (con algún psicólogo)”, reafirmó el policía, quien no quiso identificarse por razones de seguridad.

Por otro lado, un agente destacado en La Libertad indicó que atraviesan diversas situaciones que posiblemente los dejan, aparte de estresados, con trastorno traumático, como lo calificó.

“Realmente nosotros estamos muy expuestos por tanta situación de violencia y a veces siento que la institución no nos da apoyo, aunque sea psicológico. Tanto compañero que está cometiendo locuras, atentados incluso hasta con su propia vida”, dijo.

Los seis casos ocurridos en cuatro días

Del 29 de diciembre de 2017 al 1° de enero de este nuevo año las mismas autoridades de esa institución de seguridad pública han contabilizado casos de muertes policiales ocasionadas entre ellos mismos.

El primer percance registrado en ese periodo ocurrió en San Salvador la madrugada del 29 de diciembre, con la desaparición de la agente de la unidad de Investigaciones Disciplinarias de la zona Central, Carla Mayarí Ayala Palacios, quien fue lesionada por el agente del Grupo de Reacción Policial (GRP), Juan Josué Castillo -actualmente prófugo de la justicia-, tras una cena navideña policial en donde ingirieron bebidas alcohólicas. 

Ese mismo día, en Chalatenango, un elemento policial le disparó a su esposa luego de que ambos discutieran en el interior del vehículo en donde se transportaban. Después de haber agredido a la mujer, este se dio un tiro para suicidarse. Ambos murieron. 

La noche del 31 de diciembre, cuando muchos celebraban la llegada de un año nuevo, para la familia de la agente de la subdelegación de Mejicanos, Lorena Beatriz Hernández, era todo lo contrario. Néstor M., el agente que tenía una relación sentimental con ella, podría haber disparado en su contra, según las investigaciones preliminares.

En un primer momento, se manejaba la versión de que se habría suicidado por una infidelidad de su pareja, pero el cadáver de Hernández presentaba tres impactos de bala, por lo que se sostiene que fue asesinada en el interior de la subdelegación. Néstor fue detenido en horas de la madrugada del lunes 1° de enero.

Agente-suicida

Ese mismo día se reportaron tres casos más. Las autoridades policiales confirmaron la muerte de Jaime Adalberto Alvarado Cerón, otro agente de la PNC, quien se intoxicó por el exceso en el consumo de bebidas alcohólicas durante la celebración de fin de año. El cuerpo del agente quedó en una zona del cantón Lourdes, en el municipio de Colón, La Libertad.

También se informó que ese lunes se suicidó la agente destacada en la delegación San Salvador Centro, María Cristina Maldonado, en una vivienda ubicada en la colonia Bosques de La Paz, en Ilopango; mientras que en un accidente de tránsito murió Julio Alexander Brizuela Quijada.

El informe señala que Brizuela Quijada chocó contra un árbol a la altura del kilómetro 36 1/2, en las cercanías del turicentro Termos del Río, jurisdicción de Ciudad Arce. A él lo habría afectado el cansancio, por lo que pudo haberse dormido ante el volante tras conducir por varias horas entre los departamentos de San Miguel y Santa Ana.

Otros casos que involucran a policías

El 20 de diciembre de 2017, la agente destacada en la Delegación de Soyapango, Irma Julia García, de 44 años de edad, murió luego de haberse disparado en su cabeza cuando se encontraba en el interior de su vivienda ubicada en Santa Ana.

Cuatro días después, justo en la noche de Navidad, el inspector policial Reynaldo Almenar García atropelló a un hombre y le ocasionó la muerte en el kilómetro 17 de la carretera al Puerto de La Libertad, en la jurisdicción de Zaragoza.

Según los reportes, el hecho ocurrió cuando el agente se conducía en un pick up asignado a la subdirección de Antiextorsión.

De acuerdo a los registros, entre los años 2015 y 2016 se suicidaron 10 agentes policiales. En 2015 hubo tres casos en donde los agentes se quitaron su vida; mientras que en 2016 fueron siete.

Asimismo, en los últimos años, se ha reportado mayor ingesta de alcohol en la corporación. De hecho, en un memo dirigido a los agentes la dirección incluso llegó a pedirles que se abstuvieran de ingerir bebidas alcohólicas cuando estuvieran de licencia, esto tras acrecentarse los ataques que los pandilleros hacen a los policías cuando estos se encuentran descansando y evitaba que estos estuvieran alerta. 

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