• Diario Digital | miércoles, 11 de diciembre de 2019
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Política - LOS CHINOS ROMPEN EL SILENCIO

Embajada de China: No tenemos intenciones geopolíticas en El Salvador y también somos socios de Estados Unidos

“Si en el mundo China y EE.UU. comparten más de 170 países socios, en América Latina pasa lo mismo, tal como El Salvador. Las cooperaciones entre China y esta región apuntan al desarrollo compartido sin intención geopolítica en perjuicio de nadie”.

Puerto de aguas profundas, China. Foto de El Salvador Times
Puerto de aguas profundas, China. Foto de El Salvador Times
Embajada de China: No tenemos intenciones geopolíticas en El Salvador y también somos socios de Estados Unidos

Contrario a lo que muchas personas creen en El Salvador, la República Popular China y Estados Unidos no son enemigos. Por el contrario, son socios diplomáticos y comerciales desde hace 40 años.

Y si bien es cierto que por ahora hay un pulso económico entre ambas naciones, es también verídico que las conversaciones bilaterales no han cesado con miras a lograr acuerdos cuanto antes.

De ahí que, en la coyuntura salvadoreña actual, donde se intenta asustar “con el petate del muerto” y hacer ver como sospechosas las relaciones de El Salvador con China (tras el anuncio del presidente electo, Nayib Bukele, y de su entorno, de hacer una revisión a estos lazos diplomáticos con tal de no afectar nuestras relaciones con EE.UU.), la embajada china en nuestro país liberó un comunicado esta tarde de martes para informar sobre la cercanía de la nación oriental con el país del norte.

El comunicado indica, de entrada, que “sobre la base del principio de una sola China, se establecieron relaciones diplomáticas entre China y EE.UU. en 1979. Durante los 40 años transcurridos, se vienen afianzando dichas relaciones, con beneficio mutuo y en contribución a la paz, la estabilidad y la prosperidad del mundo”.

Por ello es que cuando voces desde Estados Unidos y sus cajas de resonancia en El Salvador hacen ver las relaciones chino-salvadoreñas como un tema que esconde alguna ilegalidad o inmoralidad, en la embajada china de nuestro país se remite al acuerdo que se firmó entre nuestro país y la nación asiática.

—Si quieren saber qué hay detrás de nuestros compromisos bilaterales solo hay que leer el acuerdo que se firmó entre nuestros países, ahí están los puntos claros —me dijo hace pocos días un miembro de la delegación china en el país.

A los chinos también les gustaría —me comentaron— que se pusieran claras y en evidencia las razones de los acuerdos que durante 85 años se tuvieron con Taiwán. O que incluso se mencionara, específica y puntualmente, cuáles son las bases sobre las que se sostiene la relación bilateral entre Estados Unidos y El Salvador, más allá del TPS, el TLC y otros aspectos de índole comercial.

—Es que con lo del TPS —le respondí a un interlocutor chino en una reunión— siempre nos tratan de meter miedo a los salvadoreños. Es más, ya está determinado que llegará a su fin este año.

Y mientras el miembro de la embajada analiza mis palabras le espeto: “¿Y cuándo los salvadoreños indocumentados en Estados Unidos anduvieron necesitando TPS para quedarse allá durante todas estas décadas?”. Quizás el entusiasmo me traicionó, pero lo cierto es que muchos salvadoreños allá viven un drama cotidiano al estar fuera del TPS; pero tampoco los TPS son la panacea y lo que realmente se requiere es una reforma migratoria integral, como lo han sostenido tanto demócratas como republicanos en la Unión Americana.

Los lazos comerciales

En el comunicado de la embajada se informa: “El comercio bilateral (entre China y EE.UU.) suma anualmente 630 mil millones de dólares. Las inversiones mutuas acumuladas superan 240 mil millones. China es el mayor tenedor de bonos estadounidenses, con 1123 mil millones de dólares. Cada día 14 mil personas vuelan entre ambos países y el flujo anual totaliza 5.3 millones. Cada 17 minutos un vuelo despega de China hacia EE.UU..

En otras palabras: no son potencias que no se puedan ver. Hay negocios entre ambas. Y son públicos. No están enemistados a punto de declararse una guerra.

“A pesar de la disputa comercial actual, ambas partes han demostrado su voluntad de ampliar el comercio y encontrar por medio del diálogo una resolución que sea aceptable para ambos. Las negociaciones recientes han logrado avances positivos.

“Si en el mundo China y EE.UU. comparten más de 170 países socios, en América Latina y el Caribe pasa lo mismo, tal como el caso de El Salvador. Las cooperaciones entre China y esta región apuntan al beneficio mutuo y el desarrollo compartido sin ninguna intención geopolítica en perjuicio de nadie. La parte china respeta los lazos tradicionales que unen a los países regionales con EE.UU.”.

Cuando uno conversa con los delegados chinos en El Salvador se da cuenta de que ya no es la “diplomacia del dólar” la que, como se ha sostenido por diversos analistas en relación a las supuestas maneras de operar de Taiwán, lo que sostiene el puente chino-salvadoreño.

—Nosotros queremos lo mejor para ambos pueblos. No necesitamos poner barcos de guerra en sus aguas. Incluso, no podemos decirles a ustedes que no tengan amigos de Taiwán; ustedes son soberanos para hacer lo que les parezca bien. Lo que respetamos es que nuestro acuerdo tiene en su base que el principio fundamental es el reconocimiento a una sola China, tal como lo han hecho 178 países incluyendo a la Organización de las Naciones Unidas y el Vaticano —me dice el funcionario asiático.

Al final del comunicado, la embajada puntualiza: “China y EE.UU. están trabajando por llevar adelante, de acuerdo con el consenso alcanzado a nivel de Presidentes, una relación caracterizada por la coordinación, la cooperación y la estabilidad. Como parte de este proceso, abogamos por un despliegue paralelo y armonioso de sus sendas cooperaciones de China y EE.UU. con El Salvador, que redundará en mayor beneficio del pueblo de esta tierra”.

Sin cortapisas, la embajada china ha mantenido la intención de continuar con las relaciones diplomáticas con el entrante gobierno.

Ahora es Bukele y su entorno quienes guardan silencio. ¿Siguen revisando si mantendrán las relaciones diplomáticas con China? De eso, Bukele y su entorno prefieren callar.

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